Los 5 pasos + 1 estrategia que te ayudarán a convertir un día de mierda en un gran día

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¿Alguna vez has tenido el día en el que has visto cómo las cosas que iban ocurriendo se iban convirtiendo como en una cadena sucesiva de cosas malas hasta llegar a la conclusión de que ha sido un día de mierda?

 

Quizás solo te ha pasado algo que no que no esperabas, pero de mucha importancia para ti y suficiente para llegar a la misma conclusión: ¡Vaya día de mierda! 

Posiblemente una sensación de ganas de gritar o de irte a la cama y hasta mañana, ¡ciao!.

En este artículo quiero contarte lo que me ocurrió a mi hace unas semanas cuando tuve un día de éstos y utilicé una de mis estrategias que con 5 pasos le di la vuelta a la situación. Así que no te voy a dar la chapa con una historia de m…, sino que quiero contarte cómo conseguí convertir un día así en un gran día y cómo siendo conscientes de la situación, uno puede llegar a darle la vuelta y hacerlo inolvidable. 

Cómo tener un día inolvidable

Resulta que aparentemente era un día genial. A primera hora tenía un evento sorpresa en el trabajo y por la tarde daba uno de mis talleres sobre desarrollo personal para jóvenes, llamado Descubre tu rumbo

En el evento supuse que aprendería algo, comería bien y haría algunas actividades de equipo, lo cual siempre me ha parecido un buen plan. 

El caso es que cuando empezó la charla ya vi que no me iba a gustar. Era un tema que no me interesaba y empecé a sentir que estaba atrapado en ese lugar. Prefería estar trabajando que escuchando esa charla y empecé un diálogo entorno a aquella situación que no me ayudaba para nada. Me empecé a envenenar yo solo. 

¿Te ha pasado esto alguna vez?, ¿te has dado cuenta cómo te ibas envenenando tú solo poco a poco con pensamientos en contra de lo que estás viviendo? 

El caso es que ya era mediodía y me quería ir.

Por la tarde tuvimos que hacer una actividad de hacer un video en equipo sobre lo que habíamos aprendido ese día, lo cual me pareció una idea genial para integrar el conocimiento, aunque el tema sobre el que íbamos a trabajar no era especialmente motivador para mí. 

Terminamos los videos, los editamos y los mostramos públicamente. Nos hicimos una foto con todo el departamento y después fui camino al bus. 

Ya en el bus, me dio por ver el móvil, sin saber muy bien por qué… ¿te has preguntado tú también por qué miramos el móvil la mayoría de las veces sin saber bien por qué? (pero este tema mejor para otro día) 

Lo que encontré no me gustó demasiado. Tenía un WhatsApp de la fundación con la que iba a hacer el taller de desarrollo y… ¡sí, dos bajas! Luego miré el correo, una fantástica idea, ya que ahí encontré un mail que decía que no me iban a devolver el dinero de un producto del cual había pedido devolución por un tema personal en relación al producto (hay que decir que no era especialmente barato…). 

Seguí dirección Barcelona centro a realizar los talleres. Me prometí a mí mismo que los haría sin importar cuánta gente viniera. Aparco en zona azul, justo enfrente de la fundación, y hay un repartidor que quiere abrir la puerta de su furgoneta justo delante. Muevo el coche un poco atrás para que abra la puerta. Agarré todas las cajas con el material  y los altavoces,  me dirigí hacia la sala donde realizaba el taller . 

Cuando llego arriba, ¡me confirman otra baja ! 

Yo ahí luchando con mis emociones… y pensando “da igual hago el taller como sea”. 

Una vez en la sala donde voy a realizar el taller solo hay un chaval y ni rastro de los otros dos. Así que esperamos diez minutos al resto y al final hago el taller con tres personas. 

Tengo que decir que el taller fue genial. Fue un subidón de energía y un feedback muy bueno por parte de los tres asistentes. 

Cuando salgo, cargado con todas las cajas de material y altavoces, me doy cuenta que mi coche no está donde lo había dejado aparcado. 

Veo un coche de Mozos de Escuadra, así que les pregunto qué ha ocurrido y me señalan el papelito de la grúa, ¡genial! Ahora me toca pillar el metro, cargado con todas las cosas, para recoger mi coche, pagar la grúa y la multa. 

¿Puede ir el día mejor? 

  • La sensación de estar perdiendo el tiempo muy valioso en un evento que no me importa
  • No me devuelven una importante cantidad de dinero de un producto que había comprado días antes
  • Baja de la mitad del grupo de uno de los talleres que más ilusión me hacía impartir
  • Al salir del taller: ¡sorpresa! no tienes coche, y encima te toca pagar por recuperarlo 

¿No es genial? 

Estuve a punto de llorar.

Pero me di cuenta, justo en ese momento, que era una fantástica oportunidad para darle la vuelta a todo y aprender una gran lección e hice ¡clic! 

Usé una de mis estrategias para darle la vuelta a un día aparentemente malo y seguí los 5 pasos del proceso. 

Te lo cuento más abajo. 

Mis 5 pasos para darle la vuelta a un día aparentemente malo

 

1 Tomar conciencia del momento

Ese momento en el que te das cuenta de que estás metido en un bucle de pensamientos que no te ayudan. Hay que tomar conciencia de que eso que piensas lo puedes parar, ya que de alguna manera estás permitiendo que esos pensamientos sigan sin descontrol y también puedes decidir dar el segundo paso. 

2 Volver a tu centro

La técnica más fácil y rápida para volver a tu centro es la respiración. 

El cuerpo siempre está en presente, por lo que al respirar siempre vuelves ahí. Así que ¡Respira! y observa cómo lo haces. Te ayudará a conectar con tu cuerpo y conectar con tu cuerpo calma tu mente. 

3 Buscar lo positivo

Buscar lo positivo de la situación o pensar cómo podría ser peor que te haga ser consciente de lo positivo en relación a esa peor situación hipotética. Pregúntate: ¿Qué puedo sacar de bueno de esta situación? ¿Cuál es la parte positiva? Pon intención en encontrarla.

Siempre la hay, aunque nos cueste verlo cuando estamos inmersos en según qué situaciones, pero hasta en las peores situaciones si pones intención encontrarás algo que aprender (cuarto paso). 

4 Buscar lecciones

Buscar las lecciones que aprender y que se puede aprovechar de cada momento del día. Si te haces la pregunta: ¿Qué tengo que aprender yo de esta situación? Estoy completamente seguro empezarás a verlo de otra manera, aunque solo sea un poco. 

5 Agradecimientos

Agradecer esas lecciones que estás aprendiendo. El agradecimiento es uno de los estados que más nos aportan y nos ayudan a conectar con lo mejor de nosotros. 

Recuerda agradecer hasta lo más mínimo. 

Y así es como yo lo hice…

Empecé el proceso, primero tomando consciencia del momento. Continué con el segundo paso: respiré y presté atención a las emociones que corrían por mi cuerpo. Hice un par de respiraciones profundas y me puse en acción. Pensé “solo son dos paradas de metro y me puedo distribuir bien el peso. Lo puedo hacer”. 

Llegué al depósito de coches con la mentalidad de pagar el retiro de mi coche. Sin quejarme y luego pensé: “tengo dinero para pagar la multa, y como la puedo pagar, la pago”. 

A todo esto creo que la mujer del depósito no se esperaba que iba a ser tan comprensivo y me enseñó la foto diciéndome que en situaciones así es cuando le cuesta defender su trabajo, ya que el coche estaba pisando ligeramente una plaza de moto sin interferir en el tráfico. 

Me fui a buscar a mi pareja a clase y, mientras la esperaba, aproveché para centrarme y utilicé una estrategia de PNL para cambiar la estructura de un día malo a un día bueno. 

Consisten en lo siguiente: 

  1. Ponte música relajante.
  2. Piensa en el día o situación que etiquetas como «malos». 
  3. Siente lo que te pasa en el cuerpo (sin poner palabras, solo sentir). 
  4. Aparta la situación y vuelve a la respiración unos segundos.
  5. Ahora piensa en una situación en la que estuviste de puta madre: obsérvala, escucha que había alrededor, qué sentías en tu piel o cómo te sentías en general. Quédate ahí unos instantes.
  6. Aparta de nuevo la situación y vuelve a la respiración unos segundos.
  7. Ahora, con esa sensación que tienes de la situación en la que te sentías genial, vuelve a la situación «mala» desde ese lugar.
  8. Permítete repasar tu día con esa sensación y da las gracias por todos los aprendizajes de ese día.

Conclusión  

Al final de aquel día, cuando llegó mi pareja, no tenía ganas de contar mi día, no me hacía falta, pude genuinamente preguntar por su día. Yo ya estaba centrado. Y realmente ahora después del tiempo pasado, lo sigo pensando: ha sido una experiencia vital importantísima que me ayudó a llevar mejor aquel día. 

Espero que te pueda ayudar a ti también a llevar mejor este tipo de días. Este proceso es prácticamente mágico y si no me crees, ¡pruébalo tú mismo! 

Realmente es más fácil que saber que hacer con tu vida o hacer un cambio de vida radical.  por ese te animo a que lo pruebes.

Pero quizás tengas otras estrategias para dar la vuelta a un día malo y convertirlo en uno bueno. 

Dime, ¿has tenido días en los que todo parecía mal, entrabas en un bucle de pensamientos que no te ayudaban?, ¿fuiste capaz de darte cuenta en el momento y darle la vuelta a la situación? 

Cuéntamelo en los comentarios.

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SOBRE EL AUTOR DE ESTE POST

Alberto JD

Alberto JD

Tengo una mente inquieta, mutipotencial (como se dice ahora), con ganas de echarte un cable en lo que pueda.
Soy coach personal certificado, pero también me gusta la tecnología, el buceo y vivir nuevas aventuras.

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